CASTELO DE RECHOUSO..Continuacion..
EXPLORACIÓN DE "A PORTA DA RAPOSA"
Antes de comenzar éste relato quiero hacer una digresión, sobre la palabra raposa, pues cuando conocí a un señor, al que llamaban "Fungueiro" y que vivía en la parroquia de Ourol, Lugo; le escuché por primera vez para mi, el nombre "golpe", que al parecer le comía las gallinas. Automáticamente llegué a la conclusión de que se trataba de la "raposa", "zorra", "roubapitas". En Portugal existe la famosa "Raposa Arteira". El nombre golpe nos lleva de lleno al latín y a la evolución de los idiomas con el transcurrir del tiempo. En latín el animal se llamaba vulpes, con su declinación correspondiente.
Bien; dicho lo que antecede volveremos al día en que Froilan y su padre estaban explorando el Castelo de Rechouso y comenzaron a subir la parte oriental del mismo, para acceder a la puerta de la "raposa", si conseguían su localización.
El acceder a la zona donde estaba localizada la puerta da "raposa", o debería estar, les costó tiempo, casi una hora.
Una vez allí, no descubrieron nada que no fuera granito por todos los lados. De puerta, nada de nada.
Bueno, dijo el padre de Froilan. Tendremos que seguir hasta "a furna".
Cuando iniciaban la ascensión, para acceder a "a furna", tanto a Isidro como a Froilan les pareció ver una persona al lado del Gran Carballo milenario, que hay en medio de una roca "escachada" por un rayo.
A Isidro le pareció verla, pero Froilan aseguraba que la había visto, que era real y que seguro que era el Hombre del Capote Roto.(Remendado, corrigió su padre.)
La parte occidental del Castelo, tiene una buen dificultad para escalarla, pues la mayoría de las rocas son muy altas y por la parte exterior están cortadas en vertical, ello añadido a la inclinación del terreno, que tiene una inclinación de más de 45º, mas las urces y carqueixas hace bastante complicado el acceso.
Cuando ya habían iniciado la andadura hacia " a furna", Froilán le señaló a su padre una grieta entre dos enormes piedra de unos cincuenta centímetros de anchura y le dijo:
- Papá, aquí fue donde antes he visto al Hombre Remendado.
- Puede ser, -dijo Isidro- esta hendidura antes no se veía bien, por que la cubría la sombra del Carballo.
Pero, Isidro quedó un momento pensativo, recordando todas las veces que había estado allí, y no recordaba haber visto nunca aquella grieta.
- ¿Entramos papá? ¿Exploramos esta entrada?.-Dijo Froilán.
- Bueno-dijo el padre-entremos en la cueva del tesoro y descubramos las maravillas de la misma.
- No te rías papá, yo estoy seguro que el Hombre está aquí.
Una vez que Isidro consiguió traspasar la hendidura, lo que le costó un poco de trabajo, debido a la estrechez de la misma, se encontraron en una gruta de unas dimensiones considerables, con una enorme piedra casi redonda y muy pulida en la superficie, lo que indicaba que era usada con cierta frecuencia.
Froilan no paraba de registrar cada rincón de la gruta, llamando la atención de su padre sobre casi todo lo que veía. Donde su padre veía piedras él veía toda suerte de utensilios: desde agujas de marear, calendarios, y lamparas hasta pinturas y retratos.
Su padre lo único que veía eran piedras y donde el niño señalaba las pinturas y retratos, localizó unas insculturas en una piedra, que denominó como un petroglifo.
Froilan tenia razón, desde un ángulo determinado, el petroglifo mostraba una panorámica de un paisaje y a los extremos aparecían unas caras, que a Isidro le llamaron mucho la atención pues no era la primera vez que las veía, pero no conseguía saber donde.
- ¿Ves papá como aquí hay cosas de misterio?
- Pues sí, lo más raro es que yo creo que aquí nunca estuvo nadie. Por lo menos nunca oí hablar de esto.
- Seguramente no lo verías jamás, si ahora mismo no estuviese viendo con los ojos de tu hijo-sonó una voz a sus espaldas-
Cuando Isidro se volvió se encontró de frente con el Hombre del Capote Remendado, que le estaba dando la mano a Froilán. ¡Era el mismo que él había visto, hacía mas de veinte años, y estaba igual que cuando lo vio por primera vez!.
- Me alegro mucho veros aquí conmigo, os he visto desde el primer día que empezasteis a explorar el
Castelo, como vosotros le llamáis. Hoy es un gran día para todos y en honor de tu hijo Froilán os
enseñaré todo esto. Aunque hay lugares que tú no podrás ver, pero necesito enseñárselos a Froilán.
Aquello dejó intrigado a Isidro, pero muy contento a Froilan, que le dijo a su padre:
- Papá, no te preocupes, que yo luego te lo cuento, ¿vale, papá?.
- ¡Bueno, si no hay más remedio!
Continuará.


Unha aperta
Tofita (Comment this)