EL PADRE, EL HIJO Y EL BURRO
Esta historia, merecía ser del Val dos Marcos, pero no, a mí quien me la contó, me refirió, que era en el ayuntamiento de la Mezquita, concretamente en el pueblo de A Esculqueira.
En la Mezquita todos los días cinco y diecinueve de cada mes había, y hay, una feria, que en su momento fue una de las más importantes de la zona Dos Tres Reinos. Allí se juntaba ganado de la provincia de Zamora, de la de Ourense y de la zona portuguesa de A Moimenta y Montouto.
Lo acaecido en la ocasión que nos ocupa, fue en la época en que a las ferias se iba con los vehículos, que ahora ya están en vías de extinción, y que me perdonen los Burros por llamarles vehículos.
Del Pueblo de A Esculqueira salieron un día cinco de un mes cualquiera, un padre, un hijo y el pollino que los ayudaba en el transporte. El padre le dijo al hijo: móntate en el burro que yo voy andando. Al entrar en La Mezquita, había unas cuantas personas desocupadas tomando el sol y los caminantes oyeron el siguiente comentario: “¡cómo es la juventud! El hijo a caballo y el pobre padre caminando. Al regreso lo hicieron al revés: El padre a caballo y el hijo andando. Pasan por el mismo punto y escuchan el siguiente comentario: ¡Vaya con el viejo, él a caballo y el pobre chaval andando, ya no se apiadan ni de los críos!.
El día diecinueve siguiente, otra vez feria, otra vez van a la misma, padre e hijo, y entonces a la entrada del pueblo deciden montarse los dos en el burro, pasan delante de los desocupados, entonces oyen el siguiente comentario: ¡Que desalmados, no tienen compasión de una pobre bestia, mira que ir los dos montados en el burro! ¡No hay derecho!. Al regreso cuando van a pasar por el mismo punto deciden ir los dos caminando, llevando al burro del ramal. Comentario: ¡Hay que joderse! Mira que son animales,
¡ llevan un burro y ellos van caminado ¡
Pregunta: ¿Qienes eran más BURROS?.