Wednesday, January 30, 2008

O XENXO MARCHOU COA “TIA” CECILIA.

Onte. Día 29 de Xaneiro, fixo o seu pasamento o Xenxo ou Chencho,que tamen así era chamado.
Tiña sesenta e cinco anos, e para  aqueles que non o sepan, a minusvalia que padecia, era consecuencia de unha “meningitis” non curada, ou curada mal, cando tiña un par de anos.
 Supoño ahora, que sua nai a “tia” Cecilia, xa estará un pouco mais tranquila, pois en mais de unha ocasión oinle decir, que, que seria de él, cando ela e o “Ti” Xico morreran.
 Bueno creo que a vida de Xenxo, desde que morreron seus pais non foi moi mala, pois seguiu sendo libre, cousa que moi poucos podemos decir.
 Desgraciadamente bienestar e Libertad, caseque nunca van da man.
 Non queria acabar este recordatorio, sin contar unha das anecdotas que coñezo de él. Nesta eu estaba presente.
 Nun dos últimos “reis”, que eu recordo de San Cibrao, a conocida capital de Val dos Marcos, faciase o reinado na casa da tia, “Tresa” dos Froles. Na casa facianse as reunions, as comidas e as cenas.
Para comer habia unha mesa alongada con bancos ós lados, e entre os comensales estaban invitados, o propio Chencho, e o amigo Silverio.
 Unha das costumes que había, era a de beber todos pola misma xerra, normalmente una xerra de porcelana, de máis de litro e medio, un pouco esbouquelada, polo pouco coidado que se tiña con ela.
 Pois ben iniciabase a ronda de bebida nunha esquina, e acabábase na mesma. Andaba a Xerra o redor da mesa.
 Nun momento determinado, cando le tocaba beber o Xenxo, o comensal que estaba sentado o meu carón deume un codazo, e señaloume para él, que estaba bebendo, xusto polo lado do agarradeiro da xerra, sitio pouco axeitado para beber.
 Entonces o meu compañeiro explicoume, que por ali era por donde bebía un dos mozos, probablemente para non beber por lo mismo lado que bebian o Xenxo e o Silverio, o Xenxo douse conta e plantou os seus morros nese punto, obligando a o “tiquismiquis”a deixar de beber.
 Xenxo, que a terra te sea leve.
Posted by xabresdateixeira@mundo-r.com at 21:08:22 | Permalink | Comments (18)

Monday, January 28, 2008

LAS ORDENES DEL CAPITAN ARAÑA.

Cuando Céfiro, metió la azada dentro de la poza para abrirla  y regar el prado de “A Fonte das Cubas”, un nubarrón pasó por encima de los castaños, y dejo en la más completa oscuridad todo el prado,  él esperó a que la luz de la luna volviese a iluminar de nuevo la poza, para iniciar las tareas de riego.
 Cuando abría la poza, en el milenario castaño que estaba a la parte de arriba de la misma, un Búho Real, emitió un sonoro grito, que imitaba el lamento humano, y a nuestro amigo se le erizaron los pelos de tal forma que creyó que la boina iba a despegar de su cabeza.
 En ese momento se le vino a la memoria, un suceso acaecido, cuando era chaval. En la pared que separaba su prado del de al lado, y aquello sí que le puso los pelos como escarpias , recordó cuando una anciana del lugar, que se había trastornado, se suicidó sobre aquella misma pared, intentando cortarse la garganta con una navaja de afeitar.
 Aun no se había terminado la pozada, y al volver algo de la claridad de la luna, que permitía ver un poco mejor, se marchó de forma precipitada hacia el prado de “A Veiga” con la idea de vaciar la “Mina” y regar el otro prado que tenia allí.
 Bajó por “O Barreiro”, y para llegar antes, cruzó por el monte, hasta llegar al “rouso”.
 Cuando llegó a la parte llana, y, a unos cincuenta metros de la mina, oyó un ruido indefinido, mezcla de balbuceos humanos y un  chapoteo  no identificable por él.
 Se quedó casi petrificado en medio del camino sin atreverse a continuar. Reflexionando sobre lo que pasaba. Se armó de valor para continuar pero según decía él mismo “los  pies me caminaban hacia atrás”
 Entonces descubrió el origen de todo aquello. De la parte baja de la mina emergió una extraña figura humana, envuelta en unas mantas, completamente empapadas y una cara llena de barro y hierbas, que junto con su propia barba y el enmarañado pelo parecía un verdadero “Hecce Homo”.
 Una vez pasado el susto, Céfiro, reconoció a José “O Remelón” más conocido como “El Capitán Araña”.
 Le ayudó a salir del charco, y le preguntó que hacia allí en aquel momento. El pobre Capitán, le contó que no se había fijado en  la mina y que cayó dentro.
 Al preguntarle a donde iba de noche, le respondió, que iba a “dar ordenes”.
 Caminaron juntos hasta la entrada del pueblo, donde cada uno se dirigió a sus lugares de destino. Céfiro entró en el café de Caxera y el Capitán Araña, siguió su camino con la idea de repartir “ordenes”.
 A la mañana siguiente el pueblo se despertó con un revuelo bastante gordo.
 Parecía que Basilio, cuando iba a por hierba para las vacas, a su pajar del Souto, se encontró con el cuerpo de una persona muerta dentro del mismo.
 La noticia del hombre muerto en el pajar, corrió a la velocidad de la luz, pués una de las cosas que mejor funcionaban en Val de Os Marcos era el Radio Macuto.
 Entonces la mayoría de vecinos del pueblo se fueron acercando al pajar de “As Rafaelas”, esperando la llegada del Comandante del puesto de la Guardia Civil, para ver la decisión que iba a tomar. Éste parecía que ya había mandado un guardia a pedirle al Juez, que fuese para hacer el levantamiento del cadáver.
 Cuando el Cabo de La Guardia Civil le preguntó a Basilio si conocía al muerto, éste le contestó que no, pués al ir a sacar la hierba se le descolgaron de lo alto las piernas del hombre muerto.
 Entonces llegó el Juez, y mientras se informaba de lo que había pasado, de súbito se abrió la puerta del pajar, y ante el espanto y asombro de todos apareció, todavía medio dormido, el inefable Capitán Araña, que al ver allí a los Guardias Civiles les espetó: ¿QUÉ HACEIS AQUÍ?. ¡AHORA MISMO, OS QUIERO VER EN LA FRONTERA!.
 
Posted by xabresdateixeira@mundo-r.com at 17:40:59 | Permalink | Comments (7)

Thursday, January 24, 2008

TEMPOS PASADOS

A DONIÑA, QUINCE DIAS MAIS TARDE
 Desde Noviembre, no había vuelto de caza.
 A primeros de enero, tomé la decisión, de ir al monte, pués probablemente, si no lo hacía entonces, seguramente no volvería a hacerlo, y con todo lo sucedido, había que  seguir viviendo.
 La lección que la naturaleza me enseñó aquel  día, creo que no la olvidaré mientras viva, por eso hoy quiero dejar constancia aquí de ella.
 A las nueve de la mañana fui a buscar a la Doniña, que al verme con la escopeta, y vestido para ir al monte, casi me deja desnudo de tanto subirse por mí, en señal de alegría.
 Inicié el recorrido hacia el monte y de pronto me doy cuenta que la perra no viene detrás de mí. Retrocedo sobre mis pasos y vuelvo a buscarla, antes de llegar al lugar donde ella dormía, ella viene de nuevo hacia mí, le acaricio la cabeza, e inmediatamente salimos para “A Ladeira”.
Salimos por “Rozas”, con la idea de llegar a “Cova de Frade”, y tratar de localizar una bandada de perdices que merodeaba por la zona. De todo cazador es conocida la costumbre de estas gallináceas de rondar siempre los mismos parajes, tienen un grande sentido de la propiedad del territorio.
 Íbamos, todavía, por el camino de los carros, cuando a la parte derecha del mismo, la Doniña comenzó a rastrear unas zarzas, cada vez, con más viveza, lo que me dijo que allí había un conejo. Efectivamente, después de unas cuantas vueltas de la perra alrededor de unas “silvas”, salió un conejo corriendo a todo trapo, con la idea de refugiarse en el monte mas espeso. Os ahorraré los detalles, pero en menos de cinco minutos formaba el inicio de lo que se prometía un buen “morral”, al final de la jornada de caza.
 Seguimos caminando por las “poulas de Falgueiroá” , en dirección a Rebordelo. Al llegar a la portilla del mismo nombre, de súbito, la perra levanta la cabeza y comienza a gemir mirando hacia “Os Corzos”. Miro hacía la zona y no veo nada más que las ovejas de Xeantoño. De pronto la perra comienza a correr en dirección a “Caboca da Lluiz”, y es cuando me doy cuenta que Xeantoño, está allí. La perra llega al lado de él y con la misma rapidez que subió volvió a bajar.
 ¡Carajo!, pienso yo, fue a saludarlo y volvió rápido.
 Bueno seguimos el camino hacia Valdecabritos, y en el trayecto, creo que colgamos alguna perdiz. Alrededor de las dos de la tarde estabamos comiendo la merienda en “O Campo”, encima de “A Fraga das Ferraduras”.
 De pronto, la perra se incorpora, pues estaba acostada al lado mío, y sin más se hecha a correr, hacia los prados de Castromil. Yo quedo un poco perplejo por el comportamiento del animal, cuando me doy cuenta que en los prados había un hombre limpiándolos , y que la perra iba hacia él. Cuando llegó a unos metros del mismo, con la cabeza inclinada hacia el suelo y el rabo triste dio la vuelta otra vez hasta donde  yo estaba.
 Al llegar a “Rechouso”, volvió a repetir la faena, y fue entonces cuando yo me dí cuenta del porqué del comportamiento tan extraño.
 De extraño, nada de nada, en Rechouso, había varios cazadores, pero la perra solo se dirigió a uno en concreto. La fisionomía de los tres, a los que se había dirigido era la misma. Pero al mismo tiempo era la misma, que la de el antiguo dueño de la perra , que también era mi hermano.
 A los dos o tres meses, mi cuñada me dijo que la perra había muerto.
 A mi casi no me sorprendió, creo que tenia ganas de ir a cazar con su antiguo dueño.
 Este fin de semana, iremos a Val dos Marcos, acompañados del antiguo cazador Don Céfiro López y su amigo vigués  Fernando. Ellos sembraran ajos y la Canaria y yo iremos a emular a la Doniña y su  primer Dueño.
 Un  gran abrazo a todos, todos.

 

Posted by xabresdateixeira@mundo-r.com at 15:15:45 | Permalink | Comments (3)

Tuesday, January 22, 2008

GRANDES CONFESIONES (Relato publicado en Mexico)

Aventuras y desventuras de un monaguillo del siglo pasado, venido a menos.
Introito.-
Como estas aventuras serán traducidas a casi todos las lenguas del mundo, incluidas la muertas, es por lo que quiero situar, geográficamente al querido lector, al que tanto deberemos y al que nos debemos.
El personaje de esta historia, había nacido, en el famoso Val dos Marcos, situado exactamente donde el río Tuela conduce las aguas de la sierra acotada por la portillas del Padornelo y de la Canda,a Portugal. Estas portillas, según la radio de galena de Dn. Dario, en invierno, cuando los del “parte” hablaban de las carreteras, siempre decía que estaban cerradas con cadenas.
Estamos por lo tanto, en medio de la montañas, entre la Sierra de Marabón y la Escusaña, por donde discurre la “raia” con Portugal.
Una fría mañana de invierno, con una capa de nieve sobre las montañas, de unos cincuenta centímetros, en el pueblo, estando todavía, este que os lo cuenta, en la cama, con todas las mantas enroscadas en el pescuezo, entró mi madre, y despertándome me dijo que me levantara y bajase al corral, donde mi padre estaba haciendo un carro para un vecino, pués allí estaba Don Manuel que quería hablar conmigo.
Yo acababa de cumplir siete años, y estabamos preparándonos para hacer la primera comunión, y pensé que el señor cura querría darme algún consejo.
Después de levantarme, pasé las manos un poco mojadas en al agua de la palangana, por los ojos, y subiéndome los tirantes baje al corral.
Allí estaban Don Manuel y mi padre, éste peleándose con una “camba” y el otro fumándose un “caldo de gallina”.
Di los buenos días a mi padre y besé la mano del señor cura.
Entonces este último, entregándome un libro me dijo. Apréndete de memoria todo lo que te he subrayado, pués tienes que ser mi monaguillo, el que hay ahora se va a la mili. Si tienes problemas te ayudará tu padre, pués él también sabia ayudar a misa.
Después de unos días, y de memorizar todos los días las contestaciones en latín y escenificar con mi padre la misa, éste consideró que ya podía ayudarle a misa al cura.
Había misa todos los días, a una hora bastante intempestiva, las ocho de la mañana, sobretodo en invierno, pero yo estaba contento por que el cura decidiera elegirme su monaguillo. Le dije a don Manuel que podía ayudarle cuando el quisiera, y me contestó que el siguiente domingo seria mi estreno, aprovechando que ese día haríamos la primera comunión los tres o cuatro que hacíamos los siete años .
Llegó el domingo, y ya la noche anterior, casi no conseguí dormir, pués se había apoderado de mi una extraña cosa, mezcla de miedo y alegría. Miedo por temor a hacerlo mal y alegría por estrenar un quehacer nuevo junto con que iba a hacer la primera comunión.
Esa desazón la he vuelto a sentir mas tarde, siempre las vísperas del primer día de caza.
Me levante casi dos horas antes de lo previsto, y la hora en que sonasen las campanas, debió de durar casi una eternidad. Llegue a pensar que los relojes se habían parado, o que el cura se había dormido.
Por fin sonaron los tañidos de la campana grande, llamando a misa, y cuando yo llegué a la iglesia, todavía no estaba don Manuel, el que tocaba era el Sacristán. A los cinco minutos y coincidiendo con el segundo toque de campana, llegó el Párroco.
Me dijo que entrase con él en la Sacristía, que me iba a confesar, mientras le ayudaba a vestirse las ropas de misa.
Efectivamente me hizo dos o tres preguntas, mientras me iba diciendo el nombre de cada prenda que se iba poniendo.: Amito, Alba, Cíngulo, Manguito, Estola, etc. Y cuando termino con lo uno y lo otro, me mando poner de rodillas para la Absolución y me dijo : Ahora mientras cantamos los responsos, sales fuera y rezas tres Padrenuestros. Cosa que seguí al pié de la letra, salí fuera de la Iglesia, al atrio en al que también estaba el cementerio, y muy concentrado me dedique a rezar los Padrenuestros, sin prestar atención a todos los que me hablaban.
Hay que decir que antes de que comenzase la misa, el cura y el sacristán, el primero con ropas de difuntos y el segundo armado con el hisopo, se ponían a un lado del Altar, y las mujeres iban subiendo hasta allí para entregarle unas monedas en la mano libre del Sacristán. Entonces el cura cantaba un responso por los familiares muertos de la donante. Normalmente la donación era alguna moneda de céntimos, al final llegue a saber cuanto daba cada señora, por la forma de cantar del cura y por el tipo de oración. Si la moneda era de peseta, la cantinela era mayor y si era de “duro”, entonces la cosa ya era de Manolo Caracol.
Bien, el primer día de “axudar” a misa pasó, mis nervios se calmaron y el “pater” como recompensa me dio dos reales en monedas de diez céntimos , y esto quedó instituido para cada día de la semana, los domingos la asignación era de una peseta (una rubia), los días mas especiales (bautizos, bodas, entierros y similares) llegaba la recompensa a un duro, cosa que se repetía el día de la fiesta mayor, aunque en este día como era misa concelebrada por tres curas cada uno aportaba su duro.
Una de las cosas que nunca averigüe, fue si le pagaban al sacristán. No hacia mucho y cantaba bastante mal.
Todo el dinero que me daban iba a una caja de zapatos, donde se iba acumulando.
Pasados dos años, cuando tenia nueve, a mis padres les dio por obsequiarnos a mis dos hermanos y a mi con una hermana. Alguien decidió que yo debía ser el padrino. El día del bautizo todo mi capital fue tirado por los aires al resto de los niños y no tan niños. Sucedió que cuando arrojé el último puñado de moneditas, yo también salí disparado a coger alguna, con algo de trampa, pués como tenia la intención de salir tras las monedas, las lance, a un lugar donde nadie las esperaba, y fui el primero en llegar. Creo que conservo las dos o tres monedas.
En este tiempo, el cura y mi madre habían decidido que yo debería ir al seminario, cosa que un día me propusieron, diciendo D. Manuel, que él tenia amigos en el citado lugar, pués como había estudiado allí, conservaba amistades y que no habría problema para ingresar. Mi madre estaba encantada y mi padre callaba. Yo no sabia que hacer.
Algunas cosas de lo que debía ser un sacerdote ya tenia idea de ellas. Llegué a la conclusión que aquello era muy duro para mi, pués entre otras cosas me gustaban las chavalas, cosa al parecer incompatible con el sacerdocio. Dije que no queria ir. Enfado de Dn. Manuel y mi madre y apoyo por parte de mi padre.
En aquel año, o en el siguiente, no lo recuerdo muy bien, mis padres de acuerdo con un hermano de mi padre que era Guardia Civil, me llevaron para Zamora, la capital de la provincia del mismo nombre.
Yo iba de monaguillo a una iglesia de las muchas que había, me pagarían 24 pesetas al mes e iría a una escuela para monaguillos. La cosa pintaba bastante bien.
Cuando llegué a Zamora, el choque fue bestial. Calles asfaltadas, algún que otro coche por las calles, eso si el autobús que recorría la capital daba vueltas y mas vueltas, yo tenia la sensación de que pasaba siempre. La paredes de los edificios, que eran más altos que la torre de la iglesia del pueblo, estaban todos con unas marañas enormes de cables, que descubrí que eran para la luz de las casas y de la calle, cosa que me dejó un poco desnortado, pués en el pueblo la luz era de candiles y en la calle solo la había cuando la luna no estaba cubierta por las nubes.
La gente deambulaba constantemente por la calle, iban de un lado para otro, sin herramientas al hombro, y con corbata como el día de la fiesta en el pueblo. Aquello era la leche pués allí se debía vivir estupendamente.
Al día siguiente de haber llegado, fui a la iglesia donde iba a ser monaguillo, con otro monaguillo vecino de mi tío, que era el que me había buscado aquello.
El primer problema fue adaptarme a hablar castellano todos los día, pués en el pueblo se habla Gallego-Sanabrés. Desde el primer día ya me quedó el nombre de Gallego. Que nadie preguntase por mi nombre, siempre le dirían que no me conocían. Yo era el Gallego.
Resultó que allí la forma de ayudar a misa cambió un poco, a como yo estaba acostumbrado. Primero me metieron en una especie de sotana de color rojo, que en la iglesia nunca se quitaba, y encima una prenda blanca llamada Roquete. Tardé algo en acostumbrarme.
La recepción entre los colegas fue memorable, me dijeron que harían una cadena con las manos de todos y que cuando todos estuvieran agarrados unos a otros y el primero tocando la pared de la escuela entonces yo le tenia que dar la mano al último. Organizaron la cadena y el último fue mi valedor. Yo me acerque y cogí la mano que me tendía, la descarga eléctrica fue tal, que aún hoy siento el hormigueo. El primero estaba cogido a un bajante de aguas pluviales, sobre el que pasaban cables eléctricos y con el roce alguno de los cables pasaba la corriente al bajante, que era de hierro, y por lo que descubrí mas tarde era un divertimento cotidiano, entre la chavaleria.
Las cosas para mi en aquel año que duró la experiencia, cambiaron mucho, y desde aquí quería recordar al MAESTRO, que nos daba clase. Era un maestro contratado por el obispado para dar clase a los monaguillos de Zamora, que había sido expulsado del Magisterio nacional por sus ideas políticas.
Con él aprendí que en matemáticas había más que las cuatro reglas, los quebrados, las raíces cúbicas, El Algebra. También que la mejor forma de acordarse de las formulas geométricas lo mejor era aprender a desarrollarlas. Creo que adquirí mas conocimientos en un curso con él, que en todos los años anteriores, con las maestras de la sección femenina.
Quede aquí mi fervoroso recuerdo.
Llegó la Semana Santa, la de Zamora era y sigue siendo especial.
El día de Viernes Santo, los monaguillos de la iglesia donde yo prestaba mis servicios debíamos participar en la “Procesión del Silencio”
Comenzaba a las diez o las once, y terminaba a la tres o cuatro de la madrugada, y la procesión recorría gran parte de las calles de la ciudad, lo que quiere decir que cuando terminamos nosotros no podíamos con nuestro espíritu, el alma pesaba y el cuerpo mucho mas.
Una vez recogido lo que se llamaba “el paso” pasamos todos a la sacristía, donde había unas grandes bandejas llenas de pasteles y unas cuantas botellas de vino dulce que habían traído unas cuantas señoras habituales de la iglesia. Digamos que de misa diaria.
Entonces uno de los monaguillos mas veteranos, en cónclave monaguillil, dijo que cada uno procurase coger la mayor cantidad de pasteles que pudiese que el ya tenia una botella de vino, pués de allí nos hacharía rápido y lo mejor era irnos antes. Nos veríamos en la torre del campanario para comer los pasteles y beber el vino de Malaga.
Conseguimos para los tres una docena y media de pasteles, que nos zampamos, en las escaleras del campanario junto con la botella de vino que al poco rato comenzó a hacer sus efectos en todos. Nosotros, pués entre caídas, risas y alboroto, los de la sacristía nos descubrieron, y al querer obligarnos a salir lo único que consiguieron fue que buscásemos donde escondernos, y cada uno eligió el lugar que tenia más a mano. La iglesia era del siglo XII y tenia un montón de recovecos para nuestro propósito. Uno de los lugares escogido por nosotros fue un cuarto donde todo el año reposaban las imágenes del “paso”.
De repente salió uno de los curas de un rincón bastante enfadado, no llevaba sotana y detrás de él una mujer ligeramente despeinada, a la que según él, estaba confesando, y nosotros habíamos interrumpido el sacramento.
Salimos del cuarto, directos a la calle, los efectos del vino se nos habían pasado en un santiamén, y después de comentar lo acaecido y reírnos un poco cada uno se fue a su casa.
Por el camino pense que había hecho muy bien al no querer ir al seminario.
A partir de aquel momento, los tres monaguillos nos peleábamos por ayudar a misa al “confesor”, nombre que nosotros usábamos para referirnos a él, puesto que por un extraño sortilegio siempre nos daba una “rubia” al final de la misa.
“Catilina mala facinora edocebat juventutem meam “

Posted by xabresdateixeira@mundo-r.com at 21:19:16 | Permalink | Comments (7)

Friday, January 18, 2008

COUSAS DA MIÑA ALDEA (En honor da miña tia-hirmá, Jesusa)

CRUZAR CON NEVE A PORTELA DA TEIXEIRA.
(Morte dulce)
 Naquela mañá,o Toño, despouxa de sorber as sopiñas de allo que le fixera a sua nai, a tia Grabiela, saiu diante da casa e aparellou a burra.
 Unha vez aparellada, atou o ronzal, nunha argola que habia na Fonte da Piota, e foi a buscar as alforxas o alpendre, pois tiña que ir a Hermisende a facer unhas xestións no concello.
Aprobeitaria para traer algunhas cousas do comercio. Unhas para a casa e outras eran encargos, de algún veciño, que aporbeitaba a ocasión para encargarle algunha necesidade, inexistente na Teixeira .
 Cando puña a alforxa no lombo da burra,enriba da albarda, a sua nai dixole:
- ¡Ay Toño, no vaias oxe a Hermisende, seguro que vai nevar moito e vas ter problemas na portela.
- Non se preocupe nai- respostou él- non creo que neve, e se o fai non será moito. Ademais, ¿qué pode pasar? A burra é nova e forte, e eu son un bon mozo ja ja. ¡Non pasará nada, xa verá!.
- Non sexas tan burro como esa que acabas de aparellar Toño, -terciou sua hirma, a Joaquina- faile caso a nai, e non vayas oxe. Xa ves que o temporal ven do norte, vai moito frio, e seguro que de eiqui a noite, cai unha nevada-Sentenciou-.
- Preocupadesvos demasiado,-respostou o Toño – Sabe Deus cantas veces pasei a portela con neve. Coñezo o camiño coma a palma da man.
 Agarrou a burra do ramal e o iniciar a andaina, sairon os seus sobriños, O Luisiño e mais a Grabieliña, pedindole que les trouxera calquer cousiña de Hermisende.
- Fareino-respostou él-.
Escanchouse na burra, unha burra ben alimentada, nova e áxil, como ela sola. Empezou a andar, e coma sempre, asubiando a última peciña, que os músicos tocaran con mais insitencia, no dia da festa.
 Baixou a Hermisende, arreglou o que tiña que arreglar no concello, foi o comercio a mercar os encargos, e mercou tamén unha pizarra “noviña do trinque”, para os sobriños, e un par de pizarrins para cada un.
 Baixou o café do “Careta”, a falar con o médico, pois alí era donde éste botaba a partida, co cura, o secretario e o comandante do “puesto” da guardia civil.
- Dixolle o médico, - Se va a poner el tiempo muy mal, tan cuidado con la nieve, pués parece, que va a caer una buena.
- Non se preocupe Don Santiago. Teño esperiencia dabondo, e se non, xa me iran a buscar, aiqui os señores guardias, e o sr, cura me dirá os responsos.
- Todo o mundo soltou unha risotada, e o Toño, saliu do café.
 Subiu pobo arriba, e o chegar o bar do “Grilo”, fixo a última paradiña para tomar un grolo de aguardente para espantar o frio, e botar una parrafada antes de voltar a Teixeira.
 Estando nestas, entrou o Severino, sacudindose o capote, decindo:
- Menuda nevada vai caer. Xa están caendo bos farrapos, e os copos son como farrapas, de grandes. Si se queda así sereniño, mañá non cabe un papel de fumar entre o ceo e a maila terra.
 Cando se decatou de que o Toño estaba ali, dixole:
- Non pensaras marchar para a Teixeira, con este tempo?. Se sigue asi non pasas na portela.
- No haberá problema – respostou o Toño – a burra e forte e eu tamen.
- Nada diso,-dixo Severino – ti quedaste na miña casa ate mañá, e mañá xa veremos.
- Non podo quedarme, pois miña nai e miña irmá quedarian toda a noite preocupadas.
- Bueno, se non te vais a quedar, o mellor é que lisques ahora mismo, antes de que esto vaya a mais.
 Sen pensalo mais, o Toño, escanchouse de novo na burra, e enfiloú o camiño da Teixeira.
 A neve xa, caseque que cubria a pezuñada burra.
 Na saida de Hermisende, no Rachado, atopouse con unha muller, que voltaba para a sua casa, que le dixo, que non continuéra, pois o tempo, estabase a poñer cada vez peor.
- Non se preocupe, respostou él- xa teño estado na serra dias peores. E continuou o camiño.
 Aquela, que se sepa, foi a última vez, que falou con un humano, pois, á Teixeira non chegou. A nevada foi a mais, e cando iba subindo xa cerquiña do alto da portela, escomenzoú a ventisca.
 Na Teixeira deuse a voz de larma, de que o Toño non chegara, e  o decatarse que de Hermisende saira, a xente xa se puxo no peor.
 Os catro dias, o temporal remitiu,  entonces, organiceronse desde os dous pobos, con axuda da xente de os povosveciños.
Organizarones patrullas para percorrer o camiño, para ver de atopálo.
 No primeiro dia, non se atopou nada, e no segundo, nos prados de Meixende, alguén encontrou o tapabocas que levaba o Toño. Mais tarde cerca do achádego do tapabocas, e un pouco mais abaixo, nas bicadas da caldeira dos prados, encontrouse a caxata que levaba.
 Seguindo, un pouco a liña dos hachásdegos, no medio de un neveiro grande, apareceu, primeiro a burra, de pé morta e cos dentes regañados. Xusto o final do ramal, estaba o Toño morto tamen, pero cunha cara de felicidade, que mesmo parecia que estaba contento de morrer.
P.D.Lamento moito, que ahora, na Teixeira, pobo donde eu nacin, xa non queiran falar o idioma dos seus antergos. Como dicen que non son galegos, ahoran falan, uns en casi-catalan, outros en Bable, e os mais finos en Mirandés.
 ¡Vaya por Dios!.
 
Posted by xabresdateixeira@mundo-r.com at 18:07:07 | Permalink | Comments (10)

Tuesday, January 15, 2008

MATANDO EL TIEMPO

ANDA O DEMO NA CASIÑA
 
 Sitúenseme los ilustrísimos lectores, en la última década, del final de la mitad del Siglo pasado.
Todavía Caxera no había regresado de su aventura Bonaerense.
Lo sé porque el afamado “café do Caxera” todavía no existía.
 No había por lo tanto lugar de reunión “da tropa nova” salvo los “teares”, y huecos debajo de los balcones y escaleras, tales como “a porta da Inginia”, “o esterqueiro”y los mas que socorridos “fornos” y los accesos a las fuentes, lugares apropiados para aquellos aspirantes a hombres, que empezaban a fijarse en las aspirantes a mujeres, sobre todo de aquellas en que algunas partes de sus cuerpos comenzaban a diferenciarse con rotundidad manifiesta.
 Las diversiones, eran estacionales. Pués cada estación del año tenia sus formas de esparcimiento.
 Había juegos como “a billarda” “o irá” que eran muy parecidos. “O parado yo collido”y “as iscaras”. Epocas de “esparrelas” “hichós” y otras trampas para coger pájaros, conejos, garduñas, comadrejas, gatos monteses, “teixugos” raposas etc..
Como decía al principio todo dependía de la estación del año en la que se estuviera, Salvo en invierno, que debido al frío, las nevadas y heladas, lo mas recomendable era estar en sitios resguardados de la intemperie, tales como “o forno” lugar donde al estar encendido para elaborar el pan había calor gratis para todos, y se  podían oír la historias de los “viejos”.
 Los “fiadeiros”, donde las mujeres hilaban la lana y el lino y las y los mas viejos soltaban sus consejas y aventuras.
 Una buena reunión, no lo era, si no había historias truculentas. De brujas, ánimas en pena y muertos salidos de sus tumbas.
Estos últimos solían aparecerse, unas veces solo con el esqueleto, otras como seres ingrávidos y volátiles, o la mayor parte de las veces como híbridos de todas esas cosas.
Eso sí siempre la cabeza, era una calavera con cara de risa, pués enseñaba los dientes.
 Una de aquellas noches, a una hora ya bastante tardía de la misma, aporrearon la puerta de “Ti Fidel”, que estaba a punto de irse a la cama.
 Cuando salió a ver quien llamaba, se encontró con nuestro amigo Silverio, totalmente desencajado, con el color de la cara igual que si estuviese muerto, temblando, sudando y sin poder articular una sola sílaba.
 Estaba a punto de caer al suelo desmayado, cuando “o ti Fidel” prácticamente lo cogió en brazos y lo ayudó a entrar en la “lareira”, donde ayudado por su mujer, consiguieron que se repusiera, y que entre sollozos dijera:
- ¡Anda o demo na casiña, Anda o demo na casiña!
- A ver hombre explícate, ¿qué te pasa?- le dijo ti Fidel.
- ¡Anda o demo na casiña, está o demo na miña casiña!- sollozó Silverio
- Venga hombre tómate un grolo de aguardente, y tranquilízate.
- “Non, non, é certo, o demo está na miña casa. Vi-o ahora cando iba a cama.”
El ti Fidel miró para su mujer, con cara de preocupación, y dijo.
- Venga, voy a encender el farol y te acompaño.
- “Eu non vou, o demo veu por min” –contestó Silverio.
- Venga hombre, un mozo como tú no puede tener miedo. Voy contigo y ya verás como no es nada
 Encendió con una cerilla el farol de hojalata y cristal, y salieron hacia la casa de nuestro amigo.
 Una vez que llegaron a la puerta, descorrieron “a raposeira”para poder entrar, cuando un golpe de viento apagó el farol.
 Mientras ti Fidel buscaba las cerillas para reencender el farol, dentro de la casa se sintieron unos fuertes golpes en las tablas del piso. Silverio salió corriendo y diciendo “inda esta” “Inda está” y el ti Fidel comenzó a titubear, pués lo que había vislumbrado le estaba poniendo los pelos de punta..
 Al contraluz de la pequeña ventana que había en la otra pared, había visto una silueta muy grande como de hombre montado en lo que parecia un caballo.
 Intentó entrar de nuevo y al querer traspasar el dintel de la puerta, el estruendo, sobre el piso volvió a sobresaltarlo, y de un “brinco” salió de nuevo a la calle.
 Al final consiguió encontrar las cerillas, y cuando iba a encender una, detrás de él sintió otro ruido que casi le paraliza, cuando descubrió que era su hijo Horacio, que avisado por su madre venia a ver que pasaba.
 A Horacio ya le había puesto en antecedentes su madre, y con su profunda voz, le dijo a su padre.
- ¡Coño, papá ¡ “O demo non anda solto por ahí.- Pero al ver la cara de su padre a la luz del farol, y ver su forma de temblar, comenzó a sentir que su cuerpo se arrugaba, ante lo que pasaba.
 A todo esto, la puerta había quedado abierta.
 Entonces, salió el mismísimo diablo de la casa, montado en un pollino.
Al traspasar el dintel de la puerta, el diablo se partió por la mitad, el burro se asustó y marchó corriendo pueblo arriba.
 Al poco rato bajaron los mozos todos “muertos” de risa, con el burro cogido del ronzal, llevaban debajo de  un brazo al diablo.
 Ellos sabían muy bien como tratar al diablo, pués ellos habían sido sus creadores.

Posted by xabresdateixeira@mundo-r.com at 16:31:06 | Permalink | Comments (6)

Sunday, January 13, 2008

COUSAS MIÑAS

A REENCARNACIÓN DAS ÁNIMAS
(DE CÓMO se reencarnaban e comian no sagrado)

As igrexas católicas, romanas e apostólicas, refirome ós edificios das mesmas, estan todas orientadas da misma forma.
 Todas as naves, ou  casque todas son  alongadas, nunha punta está a espadaña ou torre no caso de que seña así, e na outra o Altar Maior, orientados de tal xeito, que o altar está no Leste e o campanario na outra punta, ou sexa no Oeste. Queda polo tanto unha parte do sagrado(ésta é a parte donde se enterraban os mortos) orientada o sul e a orientada o norte quedaba valeira, solo servia para enterrar os que no eran católicos, ou os nenos que morrian sen bautizar.
 A igrexa da capital de Val dos Marcos, non é unha excepción.
 Na parte orientada o norte, ou sexa, a zona dos impios, usábamo-la  no vrao, meu amigo Eloy e mais eu, para descansar ó fresco, e tamen axexar os movimentos das damas merescentes.
 Na parte oeste do sagrado, hái unha sepultura donde se decía que había un corpo incorrupto. Podia, según as vellas do lugar, ser o cadaver dun santo. O personaxe enterrado no tal lugar, xa dera mostras da sua santidade antes de nacer. Según a nai e algunha muller mais, estando na barriga  sete semanas antes de nacer faloulle a nai desde a barriga, decindole o dia que ia nacer. Naceu setemesino, e era o hirman número sete.
 Cando naceu, deciase que as campas soaran, sete veces.
 O cumplir as cuarenta e nove semanas, rañoule un calcaño a unha sua irmá, mentras esta dormia, a cual non chorou, nin sentiu dor, o que foi tomado como outra sinal de santidade. Eso sí a hirmá ficou coxa para os restos.
 A finales da primaveira do ano mil novecentos sesenta, ano no que se correra a voz de que se iba a acbar o mundo, no sagrado de a Capital de Val dos Marcos, empeceron a pasar cousas un pouco extrañas. Todas as semanas, durante un ou dous dias, na lápida do rapaz do corpo incorrupto, aparecian restos de aves, mellor dito, aparecian as plumas de paxaros, e algo de sangue.
 A noticia inzou na xente, do mesmo xeito que o lume o fai nai leira de centeo dun pobre.
 Aquelo debia de ser algun sinal do santo. Seguramente para que le fixeran unha capela ou algo asi, según a única hirmá que eu conocí.
 O asunto complicouse cando alguns dias, o empardecer, escomenceron a oirse lamentos, no sagrado. A partir de eiqui, unha vez que se encerraba a res, polos arredores do sagrado xa non se atrevia a camiñar ninguén. E como os laios eran diferentes, chegouse a conclusión, de que eran mais de un ou de dous, e que seguramente os restos de paxaros, era porque as ánimas de algúns mortos, saian a darse un banquete cos mesmos.
 Tamén aconteceu que a gatiña da tia Maria Rosa, miña tia, deixou practicamente de comer, e desaparecia da casa todas as tardes e non voltaba, hasta un par de horas mais tarde de escoitarse os laios no sagrado.
 Esta sinal, xa era mais complicada, pois de todo o mundo é conocida a relación dos felinos con o inframundo.
 Estaba claro que as ánimas que saian, de algún xeito facian uso da “gatiña”, para o que estiveran artellando. Seguro que a usaban de “medium”
 Cando a gata da tia  Fernanda e a da tia Aurora, escomenceron a facer o mesmo, o asunto xa se puxo, para a xente do lugar, moito mais serio. Aquelo xa non podia ser cousa, do santo. O mais seguro era, que polo medio, andaban bruxas, os laios saian das ánimas en pena.
 Habia que facer unha misa, e unha procesión para purificar o sagrado, e rezar por todas as almiñas en pena para que fosen o lugar que les corresponderia, no outro mundo.
 Díxose a misa, fíxose a procesión , houbo rogativas, chamamentos a caseque todoslos mortos do sagrado, coñas por parte de uns e arrepios por parte de outros, choros das vellas, en fin, caseque naide creia no lío, pero a naide , cando se facía de noite, le chegaba a roupa o corpo.
 Pasaron unhas dúas semanas, e unha tarde antes de empardecer, mais xa entre lusco e fusco, viñamos de Trasil, o Eloy o César e mais eu, cando, albisquemos na beiriña do louxado da igrexa, a “gatiña”, agochadiña, como se fora a coller un ratiño. De repente pegou un chimpo no aire e caeu no sagrado, cun vencello nas garras. Caera ó ladiño da lápida do presuto santo, e sin pensalo púxose a limpalo de plumas e a comer nel.
 No minuto seguinte apareceron rápidamente tres gatos mais, e xa armou a liorta dos berros e laios; pois o parecer todos se sentian con dereito de comer no vencello.
 Naquel mesmo intre, vimos como as anímas en pena subian pola torres arriba, saltando as gallas do castañeiro de Trasil, e de alí o Ceo.
 Xuro polo canciño do San Roque, que é certo. E como decia alguen, senon creedes esta non vos conto outra.

 

Posted by xabresdateixeira@mundo-r.com at 16:13:09 | Permalink | Comments (3)

Thursday, January 10, 2008

TIEMPOS DIFICILES

PAGAR L A CONTRIBUCION EN VAL DOS MARCOS
EN EL PUEBLO DE HERMISENDE.

Tendría yo alrededor de nueve años, y por una razón que se me escapa, mi padre me mandó a Hermisende, acompañando a nuestro tío Marcelino, para pagar la “contribución”.
 De aquella para cobrar los impuestos, aparecía por  el Ayuntamiento un señor que le llamaban “El recaudador”.
 De paso que íbamos a pagar, llevábamos la cartilla de racionamiento, para poder traer una hogaza de pan de trigo, cosa que por aquella, para los chavales era casi como el roscón del día de la fiesta.
 Cuando se quería decir que alguien era rico, se decía que comía pan de trigo.
 En Val dos Marcos, en la primera mitad del siglo pasado, y sobre todo en los seis o siete años posteriores a la llamada guerra del 36 (algunos la llaman civil, pero yo creo que era bastante incivil  e incivilizada), las necesidades de todas las familias eran muy grandes. La mayoría de las personas mayores, llegaron a pasar hambre física, pués había muy poco que comer, y aunque en la zona había una verdadera autarquía, pués del exterior casi no entraba nada a aquella economía de subsistencia, en la época que menciono, las cosechas del lugar eran miserrimas.
 Incluso, un producto abundante y que podía quitar el hambre, escaseaba. Me refiero a las castañas, alimento secular en la zona, desde antes de existir el maíz y las patatas. Hay que pensar que algunos de los castaños de la zona son milenarios.
 El Ti Marcelino era un señor en todos los sentidos, y bajo mi punto de vista, un sabio. Estaba casado con una  hermana de mi abuelo, llamada Jesusa, a la que casi todo el mundo le llamaba “madriña”. No sé la cantidad de ahijados que tendría oficiales, pero extraoficiales eran todos, los de la edad de mis padres y los mas jóvenes.
 Era un hombre muy tranquilo, ameno, al que nosotros queríamos mucho.
 También era un hombre al que muchos habitantes del lugar pedían consejos sobre casi todo. El oficio de “O ti Marcelino”, era, además de labrador, el de herrero.
 Cuando íbamos caminando hacia Hermisende, se nos fueron juntando otras personas, que también iban a lo mismo: pagar la contribución.
 Al llegar al puente, uno de los hombres que iban a pagar, se acercó al ti Marcelino, y en voz baja, y con la mirada clavada en el suelo, le dijo:
 Mire, Marcelino, no llevo dinero para pagar. Si usted no lleva para prestarme yo ya doy vuelta desde aquí.
 A lo que el ti Marcelino le contestó. Venga vamos allá, mal será que no arreglemos.
 Cuando llegamos a la escuela, lugar donde estaba el  “recaudador”, había gente alrededor, en corros comentando unos con otros lo injusto de la famosa contribución, y la mayoría quejándose de lo injusto y abusivo de aquellos pagos. Había uno que decía que él no sacaba en todo el año lo suficiente para pagar los impuestos.
 Parece ser que a la mayoría les pasaba lo mismo. Después me enteré que la mayoría de la gente tenia que pedir prestado el dinero para pagar aquello, y la alimentación y el vestido, brillaban por su ausencia.
 Cuando nos tocó el turno de pagar a nosotros, yo acompañado por mi tío, me acerqué a la mesa, que por cierto era la del maestro, y mi sorpresa fue enorme al ver al lado de los papeles y el dinero que ya tenia el recaudador, una enorme pistola, con el cañón mirando fijamente hacia los paganos.
 

Posted by xabresdateixeira@mundo-r.com at 09:24:53 | Permalink | Comments (6)

Wednesday, January 2, 2008

MIS AMIGOS LOS PERROS

CANES INTELIGENTES ;YA QUISIERAN ALGUNOS MANDAMASES!
 Al hilo de un relato corto, para niños, que he leído hace poco, quiero relatar algunas  historias de estos queridos compañeros, que a veces no son tratados debidamente. Creo que hay que tratarlos como lo que son, no confundirlos con personas, y tampoco usarlos y deshacerse de ellos cuando ya no nos interesan.
 Las historias, verídicas, que voy a relatar, nos ilustraran de lo que hacen por nosotros, y que, al revés, jamás se darían.
 EL SOL ACIENDO DE CABALGADURA.-En una ocasión hace unos veintiséis o veintisiete años, yo tenia un perrazo, de la raza Perdiguero de Burgos, perro inteligente donde los hubiere, fiel y conocedor de toda la familia. Aunque el perro estaba siempre en el Pueblo, con mis padres, pués nunca debería estar un perro, si no es suelto y en campo libre, sobre todo por su bien. Tengo que decir que el Sol  me lo entregaron con un par de meses, por lo que se crió practicamente con nosotros. En una ocasión, estando en el pueblo toda la familia, y en una mañana soleada, estabamos mi hermano José María y  yo sentados en la escalinata de entrada al Atrio de la iglesia, cuando mi hermano me llamó la atención sobre lo que estaba haciendo mi hijo y el perro. El primero lo llamaba-Sol ven- y el perro iba hasta él como un corderillo – quieto- le decía y el perro obedecía. Entonces el  niño se subía a horcajadas sobre el lomo del perro y lo mandaba caminar, cosa que el  perro hacia. Así durante varias veces, hasta que el Sol se cansaba, entonces simplemente tiraba con el chaval, y se largaba unos cuantos metros, y si estaba muy cansado ya no se dejaba coger. Jamás intentó nada que no fuera largarse.
 EL SOL LLEVANDO LA CONTRARIA AL CAZADOR.-En otra ocasión, estando yo de caza, en un monte casi desconocido para mi, resulta que en un breñal de mil pares de narices con barranco grande al fondo, se me arrancaron unas perdices, justo hacia el barranco. Dudé en tirarle o no, pués cabria la posibilidad de derribar a la perdiz y luego no cóbrala. El caso es que a la última que salió le tiré y la abatí. Tal como me temía fue a caer al barranco a unos tres o cuatrocientos metros lejos de mi.
 Para ir al barranco tenia que dar un rodeo de mas de un kilómetro, y aunque vi caer la perdiz sobre un roble, cuando llegue al mismo, el perro se iba al otro lado del barranco. Entonces yo le llamaba al lado del roble para que buscara la perdiz muerta, pero el perro llagaba allí y sin prestarme atención volvía a marcharse al otro lado, donde yo no le dejaba ir, pues le seguía llamando para que viniese a buscar debajo del roble. Hay que decir que había bastante monte y hierba alta.Después de varios  intentos por parte del perro de largarse y míos de hacerlo volver, yo di por perdida la perdiz y comencé a salir de la zona.
El perro, ¿como no?, volvió a cruzar el barranco y como no le llamé, llegó a un punto y se quedó de muestra.Entonces, yo algo mosqueado, le dije- tráela – y el perro metiéndose en un buen hoyo, salió con la perdiz en la boca. Cuando me la trajo le di un beso en los morros..
 EL SOL COMO PROVEEDOR DE ALIMENTOS.-De vez en cuando el Sol hacia de abastecedor de comida para la casa. Cogía gallinas y las transportaba para casa, después había que buscar el dueño, llevarle la gallina e intentar pagársela. En una ocasión le cogió a Teófilo y Elena un Jamón de la bodega. No me lo quisieron cobrar, pero lo mas chungo fue que otra vez apareció en casa con la cabeza de un cerdo, cabeza que pesaría tranquilamente entre diez y quince kilos. Como en el pueblo no había habido matanzas, se llegó a la conclusión que la trajo del pueblo de al lado, donde a veces tenia alguna novia, pero el caso es que nunca se supo de donde procedía la cabeza.
 EL SOL EN PLAN FIERA TOTAL.-Otra vez , estando yo de pesca en el río, pues siempre me acompañaba, pasábamos por “unha corredoira” y allí nos encontramos de frente con O ZE da Moimenta, nada más verlo el perro se transformó en una autentica fiera. Tuve problemas para sujetarlo por la correa que llevaba al pescuezo, los pelos del lomo se le pusieron como escarpias, y lo belfos que tenia dejaron al descubierto los soberano colmillos que tenia. El Ze, se asustó mucho, casi se cae al río, y al cruzar solo dijo “Ora eu non le batí”. En aquel momento estuve tentado de soltar al perro pués hay un dicho romano que dice “excusatio non petita, acusatio manifesta”, creo que se escribe así, de todas formas si no es así que me corrija Magú.
 Mas tarde me enteré que el susodicho Ze, le había pegado con una azada delante de su casa y el perro estuvo quince días casi arrastrándose.
 Que pena de no haberlo soltado!
 EL SOL AYUDANDO A UN CACHORRO.-Otra vez, habíamos ido a segar un prado a “Carruceiro”, Jose´Maria y yo. Xeria, tenia un cachorro de tres o cuatro meses. Fueron los dos con nosotros, y mientras tirábamos de guadaña, el Sol estaba acostado por el prado pero el Cachorro, trasteaba todo el terreno que había alrededor, hasta que de tanto ir y venir se metió en una zona donde habían cortado monte y no podía pasar. Se había metido en medio y el pobre animal era incapaz de salir de alli.Entonces se puso a llorar, cada vez mas nervioso, cuando ya íbamos a sacarlo de allí, se adelantó el sol y nosotros nos quedamos mirando, para ver que iba a hacer. Llegó al lado del cachorrillo y creíamos que lo cogería con los dientes para sacarlo, pero se ve, que como era macho, no tenia el instinto de las hembra para transportarlo. El perro grande iniciaba la salida, pero el pequeño no podía y cada vez chillaba más. Al final el Sol tomó la determinación de ir retirando algunas ramas y machacando otras, es decir le hizo un verdadero camino por donde el cachorro salió. Entonces el perro se acercó a mi hermano, en plan “Ya lo agradecerás, ¿no?
LA PERLA Y LOS PARAGUAS. Otra perra de la misma raza, tenia por costumbre acompañar a mi madre Dolores y a Laura, en sus paseos hasta a Portela de Os Millais, donde ante había una caseta de la Guardia Civil, don controlaban la frontera con Portugal.
 Una tarde que habían llegado hasta la “caseta”, des pués de descansar, decidieron volver para casa., y en ese momento creyeron que la perra se había vuelto loca. Se les atravesaba delante y no las dejaba caminar, como ellas insistían en seguir caminando, la perra les ladraba, y como esto no daba resultado, tomó la determinación de agarrar con la boca, la falda y las piernas de mi madre, con el consabido enfado de la misma.
 De pronto, se dieron cuenta de que, en el lugar donde habían estado descansando, se dejaban los paraguas que habían llevado. Al dar la vuelta para recogerlos, la Perla, casi se vuelve loca de alegría, y ellas se dieron cuenta del por qué de su comportamiento.
 Si tenéis perros cuidarlos como a tales.
 .
 
Posted by xabresdateixeira@mundo-r.com at 16:12:58 | Permalink | Comments (6)