COUSAS DA FAMILIA LUBIÁN FERNÁNDEZ
SENDERISMO EN EL NACIMIENTO DEL RIO TUELA
Viernes de Semana Santa, 2008.
Había que localizar una ruta de senderismo, que fuera alternativa a las existentes en la Alta Sanabria, que pudieran contemplar los senderistas el nacimiento del Tuela y el valle del mismo en sus primeras escorrentías serranas.
Apoyándonos en el experto de la zona, Don Justo Lubián Lubián, dibujamos primero el camino en nuestras mentes, y después las pusimos en práctica.
Yo, personalmente llevaba la esperanza de encontrar algún resto de aquellos impenitentes y primeros habitantes de la zona, y algo creo que he encontrando.
La expedición constaba de ocho personas, con proporcionalidad exacta entre hombres y mujeres, cuatro de cada género, En lo único que no había proporcionalidad era en las edades. Comenzando por los sesenta y cinco pasando por los cincuenta y seis hasta los veintidós, de la última pibita, la próxima ingeniera doña Masé.
Iniciamos la andadura dejando un coche en el pueblo de Chanos en el Ayuntamiento de Lubián, y desplazándonos en dos hasta Barxacoba en el de Pías.
A la entrada de Barxacoba, después de hacer una consulta a un vecino del lugar, iniciamos la andadura, alrededor de las once de la mañana. Cruzamos el regato al que llaman Bibei, y que desemboca en el río del mismo nombre. Después de cruzarlo comenzamos la subida hacia la sierra, primero por un camino empedrado. En la otra orilla del río hay un camino señalizado que lleva al cortello de lobos, existente en el límite con la provincia de Ourense.
Uno que ya ha visto muchos caminos, ahora recuerda que en un lugar, cerca de un castro, un camino como éste estaba catalogado como romano. Caminos enlastrados por la alta montaña hay muchos, pero romanos creo que ninguno, sobretodo con desniveles de un 13 ó 14 %.
El camino señalaba una ruta hacia Pías, lo seguimos hasta una bifurcación donde, el mismo se separaba; uno hacia Pías y cuesta abajo y otro hacia arriba y que nos llevaría hasta las majadas a los pies del monte Xistral.
Desde la bifurcación de los caminos mirando hacia el valle, se veía Barxacoba, Pias, la aldea gallega de Sever y casi se adivinaba Porto.
Estando en la encrucijada, me pareció ver la silueta de un castro, y al comentarlo con Justo me contó que, cuando él tenia alrededor de diecisiete años, había ido por primera vez a Barxacoba y que recordaba que había varias casas circulares colmadas con paja, lo que a lo mejor si se estudiase la zona por expertos, igual nos descubrían el origen castreño del pueblo.
Mi convencimiento es que todos los pueblos tanto de la Alta Sanabria, como los de As Frieiras y los de Tras os Montes, existieron antes de ahora, en Castros. No hay ningún pueblo en la zona que no tenga un par de toponimias relacionadas con la cultura castrexa.
Al llegar a las cercanías del castro columbrado anteriormente, se llegó a la conclusión de que, efectivamente era un castro, la pena fue que no pudimos hablar con nadie de la zona para intentar averiguar algo más.
Será motivo de otro viaje en verano para ver si algún vecino se acuerda y nos cuenta algo.
Justo un metro por encima del castro, comenzamos nuestros avistamientos de parte de la fauna de la zona. Delante de los piés de Justo arrancó una liebre, seguramente no apta para comer, pués era bastante grande, lo que denotaba que era vieja, y además corría como una “liebre” y no nos dio lugar a intentar sacarle la piel para un tambor.
Unos veinticinco metro más arriba del salto de la liebre, localizamos los primeros tres corzos huyendo hacia arriba y otros dos en dirección contraria. Durante el resto del día seguirían los avistamientos de estos simpáticos animales. La rapidez de los corzos, subiendo en vertical aquellos montes, cada vez me convencía mas de que mi forma de caminar estaba en la antípodas, aunque yo fuese hacia abajo.
Durante todo el trayecto continuamos viendo corzas con una frecuencia inusual tanto en el espacio como en el tiempo, calculamos que avistamos más de veinte y seguramente no vimos todas las que fuimos espantando.
Una vez llegados al pié del Xistral, en aquellas “malladas” con agua, nieve en algunos rincones umbríos, el panorama es im-presionante (en dos palabras). Desde allí se divisaba “O Invernadeiro”, Cabeza de Manzaneda, bastante cerca está Trevinca, y hacia el sur las sierras del Parque de Montesino, con la sierra de “A Escusada” tapada por “O Marabón “ casi al completo.
Cuando llegamos al alto de la montaña que baja del Xistral, hacia el Aguallal, ya se veía el nacimiento del Tuela y el Valle que atraviesa hasta “As Maseiras”, lugar por donde deberíamos pasar para volver a “Chaos”.
La pena es que desde este punto y altura se divisa casi un bosque de gigantes de hierro con sus correspondientes brazos peleando con el viento. Lástima de que Don Quijote no los haya visto, seguro que rompería más de una lanza a favor del paisaje.
Bueno tampoco debemos despotricar mucho contra esta forma de generar energía, pués creo que es la menos mala, y esta sociedad la necesita. Solo hay una cosa con la que no estoy de acuerdo: Esta zona ha sido siempre deprimida, sus habitantes han emigrados desde tiempos muy remotos, tuvieron que trabajar como verdaderos “burros”, para ahorrar algún dinero para comprar esos terrenos, al estado, o a los nobles de la zona que fueron los que siempre se llevaron el beneficio. Ahora que los parque eólicos podrían sacar de la depresión la zona, resulta que el beneficio se va para las eléctricas, y encima seguramente engañando a los vecinos actuales, para no pagar lo que deberían. Como siempre la zona asume el coste ecológico y el verdadero beneficio se va para los lugares donde esas empresas tienen su sede social, lugar donde cotizan.
Bueno parece que en Calabor hay algunos irreductibles, que le están ganando el pulso a las autoridades locales, provinciales u autonómicas, lo mismo que a las promotoras de los parques eólicos. A ver si cunde el ejemplo.
Como esto último no estaba en el guión, y la cosa se alarga demasiado, dejo la bajada al valle y el recorrido por al Tuela, para otro Post.