A mi amimga y vecina F.
Estoy bajando por la ladera Este de la montaña, diviso, allí en el fondo, las cristalinas aguas del río a través de las ramas de los árboles de la ribera en las que ya predominan los colores ocres. Por cierto en el recodo del rio hay tres soberanos chopos, cuyas hojas de oro reflejan los rayos del sol y acaban transportando el espiritu a paraisos desconocidos.
Bajo hasta la fuente que hay en medio de la ladera al lado de las ruinas de las murallas que defendian un castro, con vestigios de haber sido ocupado por los romanos. Después de beber un poco de aquella agua, se me ocurre pensar en cuantas veces habrian bebido allí mismo aquellos pobladores, cuatro mil años antes.
Habiamos quedado en reencontrarnos todos allí, después del recorrido de caza en la sierra. Yo era el primero en llegar. Me recosté sobre una piedra labrada, que parecia que era un pequeño trono, y, con el cansancio y aquellos rayos ya mortecinos del sol, me sobrecogió un sopor, que hizo que entrase en una especie de duermevela.
Del interior del castro salió F., con su cara sonriente como siempre. Llevaba un recipiente de barro, lo que me dió la idea de que venia a la fuente a coger agua. Siempre admiré la forma elegante de vestir de aquella mujer. Llevaba puesta una túnica de lino de un color casi dorado y unas sandalias de cuero sujetas a los tobillos por unas finas correas. Ella era la encargada, durante aquel año, de mantener limpio el lugar de las ofrendas, y, ahora que llegaba la época en la que la Naturaleza entraba en su sueño invernal, era cuando más se reunian los habitantes del castro alrededor de la piedra de las ofrendas.
La imagen se desvaneció y aparecieron las ruinas del castro de nuevo, en el momento en que M., llegó a mi lado resoplando y maldiciendo a diestro y siniestro, pués parece que una de las botas le estaban dejando casi al descubierto el hueso de un dedo.
Cuando nos reunimos todos iniciamos el descenso, con un poco de prisa pués el frio comenzaba a notarse, sobre todo en las orejas.
Nos estamos acercando al pueblo, nos separamos cada uno por su lado, con la idea de juntarnos de nuevo en la cantina como siempre, para darle un repaso a la jornada.
Entonces, en el soto de castaños, vi a F., que subia en dirección contraria a la mia, con su cara sonriente y su gesto de amistad. Hay un enorme castaño, al lado de la senda, detrás del cual la perdí de vista y por mucho que esperé no volvi a verla. Parecia que se habia evaporado. Di unas vueltas alrededor del árbol y no consegui verla, lo que hizo que pensase en que mis sentidos me estaban jugando una mala pasada.
Cuando ya estaba llegando a casa, me pareció que en la casa de F. había una iluminación especial, de tal forma que parecia que en el interior habia una potente luz que hacia que la casa estuviera incandescente. Esa visión duró un segundo. Pienso: estoy cansado.
Al entrar en casa ya descubro que algo anormal está sucediendo. Hay un movimiento bastante febril en el vecindario, y una agitación inusual.
Al final me entero.
Acaba de morir F., me dicen.
No puede ser, digo yo, acabo de verla dos veces. Pero pronto me doy cuenta de que dicen la verdad.
¿Como es que yo la he visto dos veces?, ¿Acaso me estoi volviendo loco?.
Me está sucediendo algo muy extraño, con el cariño que yo le tengo a esta mujer, no siento ninguna angustia y menos ganas de llorar. En definitiva no creo que haya muerto.
En vista de que toda la gente esta compumgida, llorosa, y con todos los indicios de vivir una jorna luctuosa, decido hacer lo que se espera de uno en estos casos, ir a casa de la difunta a rendirle homenaje y consolar a la familia, si fuere posible.
Las casas estaban casi pegadas, me acerco, y efectivamente todo demuetra que hay luto en la casa.
Con la primera persona que me encuentro es con M.. Me parece imposible, me dice, la he visto cuando volvia al punto de reunión, esta tarde. No quise decirle que a mi me habia pasado lo mismo. Entré a la habitación donde estaban todos los que iban llegando, y, después de abrazar a los familiares, me acerco a la mesa donde reposaba el cadaver, y justo al verla, me doy cuenta de que ella no está allí. Lo que hay encima de la mesa es como si fuese la cascara de una crisálida de la cual su inquilino ya había salido.
No tengo ganas de llorar.
Salgo de la casa, quiero estar solo.
Me voy al cobertizo de la P., y me pongo a reflexionar.
Estoy de nuevo en el castro, me encuentro con F., parece que no ha pasado nada, trato de decirle que la he visto muerta hace poco, y, de repente, me doy cuenta de que no estamos hablando, simplemente nos comunicamos, pero no sé como, aunque la sensación es demasiado agradable. Despierto.
Llega el día del entierro de su cuerpo, la gente llora, era demasiado querida por todos los habitantes de la aldea, pero yo no soy capaza de llorar. Ayudo al traslado del cadáver. Cuando es introducido en la fosa del cementerio, miro hacia arriba, hacia el campanario. La veo sobrevolando, con su cara sonriente, yo miré para las personas que estaban llorando y para ella queriendo darle a entender el dolor de aquellas personas, y ella me hizo un gesto, que no dejaba lugar a dudas : No deberian preocuparse, pero soy incapaz de comunicarme con la mayoria. Desapareció, y a mi lado estaba M., que por su expresión comprendí que habia estado al tanto de todo.
Creo que la última vez que la veré no existirá. Siempre estará. Al final todos estamos.
No hay confusiones en estuve, estoy, estaré, estamos. Simplemente ES.
Oliña meu tiu!!!
Vaia parece que estás filosófico..non sei se é unha lenda ou é real, de todas maneiras ainda que eu non sepa quen é F, pola túa descripción case que ata sentí á súa afabilidade…Increible e xenial!!!
Bicos mil para ti, a ver cando te vexo doblando os cuadrís que non viñeste a coller castañas, e parecía que non había pero so era que tardaban en caer…habelas hailas….
Beijhinho!!!
Nane Nane
Facía tempo que non entraba e… sempre que volvo me sorprendes.
Esta historia paréceme incrible. Se é a túa imaxinación, dende logo noraboa.
Bicos
Pala
Qué historia máis boa!!
Castañas douche as que queiras, jeje.
Bicos, tiu!! Masé
¡Eiiii, ammigas!, nin todo é mentira nin todo é verdai, o único importante é que vos guste.
Algo de verdai hai en todo, cando queirais falamos do tema.
Bicos as tres.