TEMPOS PASADOS
A DONIÑA, QUINCE DIAS MAIS TARDE
Desde Noviembre, no había vuelto de caza.
A primeros de enero, tomé la decisión, de ir al monte, pués probablemente, si no lo hacía entonces, seguramente no volvería a hacerlo, y con todo lo sucedido, había que seguir viviendo.
La lección que la naturaleza me enseñó aquel día, creo que no la olvidaré mientras viva, por eso hoy quiero dejar constancia aquí de ella.
A las nueve de la mañana fui a buscar a la Doniña, que al verme con la escopeta, y vestido para ir al monte, casi me deja desnudo de tanto subirse por mí, en señal de alegría.
Inicié el recorrido hacia el monte y de pronto me doy cuenta que la perra no viene detrás de mí. Retrocedo sobre mis pasos y vuelvo a buscarla, antes de llegar al lugar donde ella dormía, ella viene de nuevo hacia mí, le acaricio la cabeza, e inmediatamente salimos para “A Ladeira”.
Salimos por “Rozas”, con la idea de llegar a “Cova de Frade”, y tratar de localizar una bandada de perdices que merodeaba por la zona. De todo cazador es conocida la costumbre de estas gallináceas de rondar siempre los mismos parajes, tienen un grande sentido de la propiedad del territorio.
Íbamos, todavía, por el camino de los carros, cuando a la parte derecha del mismo, la Doniña comenzó a rastrear unas zarzas, cada vez, con más viveza, lo que me dijo que allí había un conejo. Efectivamente, después de unas cuantas vueltas de la perra alrededor de unas “silvas”, salió un conejo corriendo a todo trapo, con la idea de refugiarse en el monte mas espeso. Os ahorraré los detalles, pero en menos de cinco minutos formaba el inicio de lo que se prometía un buen “morral”, al final de la jornada de caza.
Seguimos caminando por las “poulas de Falgueiroá” , en dirección a Rebordelo. Al llegar a la portilla del mismo nombre, de súbito, la perra levanta la cabeza y comienza a gemir mirando hacia “Os Corzos”. Miro hacía la zona y no veo nada más que las ovejas de Xeantoño. De pronto la perra comienza a correr en dirección a “Caboca da Lluiz”, y es cuando me doy cuenta que Xeantoño, está allí. La perra llega al lado de él y con la misma rapidez que subió volvió a bajar.
¡Carajo!, pienso yo, fue a saludarlo y volvió rápido.
Bueno seguimos el camino hacia Valdecabritos, y en el trayecto, creo que colgamos alguna perdiz. Alrededor de las dos de la tarde estabamos comiendo la merienda en “O Campo”, encima de “A Fraga das Ferraduras”.
De pronto, la perra se incorpora, pues estaba acostada al lado mío, y sin más se hecha a correr, hacia los prados de Castromil. Yo quedo un poco perplejo por el comportamiento del animal, cuando me doy cuenta que en los prados había un hombre limpiándolos , y que la perra iba hacia él. Cuando llegó a unos metros del mismo, con la cabeza inclinada hacia el suelo y el rabo triste dio la vuelta otra vez hasta donde yo estaba.
Al llegar a “Rechouso”, volvió a repetir la faena, y fue entonces cuando yo me dí cuenta del porqué del comportamiento tan extraño.
De extraño, nada de nada, en Rechouso, había varios cazadores, pero la perra solo se dirigió a uno en concreto. La fisionomía de los tres, a los que se había dirigido era la misma. Pero al mismo tiempo era la misma, que la de el antiguo dueño de la perra , que también era mi hermano.
A los dos o tres meses, mi cuñada me dijo que la perra había muerto.
A mi casi no me sorprendió, creo que tenia ganas de ir a cazar con su antiguo dueño.
Este fin de semana, iremos a Val dos Marcos, acompañados del antiguo cazador Don Céfiro López y su amigo vigués Fernando. Ellos sembraran ajos y la Canaria y yo iremos a emular a la Doniña y su primer Dueño.
Un gran abrazo a todos, todos.
Desde Noviembre, no había vuelto de caza.
A primeros de enero, tomé la decisión, de ir al monte, pués probablemente, si no lo hacía entonces, seguramente no volvería a hacerlo, y con todo lo sucedido, había que seguir viviendo.
La lección que la naturaleza me enseñó aquel día, creo que no la olvidaré mientras viva, por eso hoy quiero dejar constancia aquí de ella.
A las nueve de la mañana fui a buscar a la Doniña, que al verme con la escopeta, y vestido para ir al monte, casi me deja desnudo de tanto subirse por mí, en señal de alegría.
Inicié el recorrido hacia el monte y de pronto me doy cuenta que la perra no viene detrás de mí. Retrocedo sobre mis pasos y vuelvo a buscarla, antes de llegar al lugar donde ella dormía, ella viene de nuevo hacia mí, le acaricio la cabeza, e inmediatamente salimos para “A Ladeira”.
Salimos por “Rozas”, con la idea de llegar a “Cova de Frade”, y tratar de localizar una bandada de perdices que merodeaba por la zona. De todo cazador es conocida la costumbre de estas gallináceas de rondar siempre los mismos parajes, tienen un grande sentido de la propiedad del territorio.
Íbamos, todavía, por el camino de los carros, cuando a la parte derecha del mismo, la Doniña comenzó a rastrear unas zarzas, cada vez, con más viveza, lo que me dijo que allí había un conejo. Efectivamente, después de unas cuantas vueltas de la perra alrededor de unas “silvas”, salió un conejo corriendo a todo trapo, con la idea de refugiarse en el monte mas espeso. Os ahorraré los detalles, pero en menos de cinco minutos formaba el inicio de lo que se prometía un buen “morral”, al final de la jornada de caza.
Seguimos caminando por las “poulas de Falgueiroá” , en dirección a Rebordelo. Al llegar a la portilla del mismo nombre, de súbito, la perra levanta la cabeza y comienza a gemir mirando hacia “Os Corzos”. Miro hacía la zona y no veo nada más que las ovejas de Xeantoño. De pronto la perra comienza a correr en dirección a “Caboca da Lluiz”, y es cuando me doy cuenta que Xeantoño, está allí. La perra llega al lado de él y con la misma rapidez que subió volvió a bajar.
¡Carajo!, pienso yo, fue a saludarlo y volvió rápido.
Bueno seguimos el camino hacia Valdecabritos, y en el trayecto, creo que colgamos alguna perdiz. Alrededor de las dos de la tarde estabamos comiendo la merienda en “O Campo”, encima de “A Fraga das Ferraduras”.
De pronto, la perra se incorpora, pues estaba acostada al lado mío, y sin más se hecha a correr, hacia los prados de Castromil. Yo quedo un poco perplejo por el comportamiento del animal, cuando me doy cuenta que en los prados había un hombre limpiándolos , y que la perra iba hacia él. Cuando llegó a unos metros del mismo, con la cabeza inclinada hacia el suelo y el rabo triste dio la vuelta otra vez hasta donde yo estaba.
Al llegar a “Rechouso”, volvió a repetir la faena, y fue entonces cuando yo me dí cuenta del porqué del comportamiento tan extraño.
De extraño, nada de nada, en Rechouso, había varios cazadores, pero la perra solo se dirigió a uno en concreto. La fisionomía de los tres, a los que se había dirigido era la misma. Pero al mismo tiempo era la misma, que la de el antiguo dueño de la perra , que también era mi hermano.
A los dos o tres meses, mi cuñada me dijo que la perra había muerto.
A mi casi no me sorprendió, creo que tenia ganas de ir a cazar con su antiguo dueño.
Este fin de semana, iremos a Val dos Marcos, acompañados del antiguo cazador Don Céfiro López y su amigo vigués Fernando. Ellos sembraran ajos y la Canaria y yo iremos a emular a la Doniña y su primer Dueño.
Un gran abrazo a todos, todos.


Bicos, Masé (Comment this)
Tiña 14 anos cuando morreu, ainda que eu penso que se non caera na garduñeira igual podía recordar máis historias dela.. de herencia deixoume a Cosita I.
Bicos meu tiu!!!
Nane Nane
(Comment this)