LAS ORDENES DEL CAPITAN ARAÑA.
Cuando Céfiro, metió la azada dentro de la poza para abrirla y regar el prado de “A Fonte das Cubas”, un nubarrón pasó por encima de los castaños, y dejo en la más completa oscuridad todo el prado, él esperó a que la luz de la luna volviese a iluminar de nuevo la poza, para iniciar las tareas de riego.
Cuando abría la poza, en el milenario castaño que estaba a la parte de arriba de la misma, un Búho Real, emitió un sonoro grito, que imitaba el lamento humano, y a nuestro amigo se le erizaron los pelos de tal forma que creyó que la boina iba a despegar de su cabeza.
En ese momento se le vino a la memoria, un suceso acaecido, cuando era chaval. En la pared que separaba su prado del de al lado, y aquello sí que le puso los pelos como escarpias , recordó cuando una anciana del lugar, que se había trastornado, se suicidó sobre aquella misma pared, intentando cortarse la garganta con una navaja de afeitar.
Aun no se había terminado la pozada, y al volver algo de la claridad de la luna, que permitía ver un poco mejor, se marchó de forma precipitada hacia el prado de “A Veiga” con la idea de vaciar la “Mina” y regar el otro prado que tenia allí.
Bajó por “O Barreiro”, y para llegar antes, cruzó por el monte, hasta llegar al “rouso”.
Cuando llegó a la parte llana, y, a unos cincuenta metros de la mina, oyó un ruido indefinido, mezcla de balbuceos humanos y un chapoteo no identificable por él.
Se quedó casi petrificado en medio del camino sin atreverse a continuar. Reflexionando sobre lo que pasaba. Se armó de valor para continuar pero según decía él mismo “los pies me caminaban hacia atrás”
Entonces descubrió el origen de todo aquello. De la parte baja de la mina emergió una extraña figura humana, envuelta en unas mantas, completamente empapadas y una cara llena de barro y hierbas, que junto con su propia barba y el enmarañado pelo parecía un verdadero “Hecce Homo”.
Una vez pasado el susto, Céfiro, reconoció a José “O Remelón” más conocido como “El Capitán Araña”.
Le ayudó a salir del charco, y le preguntó que hacia allí en aquel momento. El pobre Capitán, le contó que no se había fijado en la mina y que cayó dentro.
Al preguntarle a donde iba de noche, le respondió, que iba a “dar ordenes”.
Caminaron juntos hasta la entrada del pueblo, donde cada uno se dirigió a sus lugares de destino. Céfiro entró en el café de Caxera y el Capitán Araña, siguió su camino con la idea de repartir “ordenes”.
A la mañana siguiente el pueblo se despertó con un revuelo bastante gordo.
Parecía que Basilio, cuando iba a por hierba para las vacas, a su pajar del Souto, se encontró con el cuerpo de una persona muerta dentro del mismo.
La noticia del hombre muerto en el pajar, corrió a la velocidad de la luz, pués una de las cosas que mejor funcionaban en Val de Os Marcos era el Radio Macuto.
Entonces la mayoría de vecinos del pueblo se fueron acercando al pajar de “As Rafaelas”, esperando la llegada del Comandante del puesto de la Guardia Civil, para ver la decisión que iba a tomar. Éste parecía que ya había mandado un guardia a pedirle al Juez, que fuese para hacer el levantamiento del cadáver.
Cuando el Cabo de La Guardia Civil le preguntó a Basilio si conocía al muerto, éste le contestó que no, pués al ir a sacar la hierba se le descolgaron de lo alto las piernas del hombre muerto.
Entonces llegó el Juez, y mientras se informaba de lo que había pasado, de súbito se abrió la puerta del pajar, y ante el espanto y asombro de todos apareció, todavía medio dormido, el inefable Capitán Araña, que al ver allí a los Guardias Civiles les espetó: ¿QUÉ HACEIS AQUÍ?. ¡AHORA MISMO, OS QUIERO VER EN LA FRONTERA!.
Cuando abría la poza, en el milenario castaño que estaba a la parte de arriba de la misma, un Búho Real, emitió un sonoro grito, que imitaba el lamento humano, y a nuestro amigo se le erizaron los pelos de tal forma que creyó que la boina iba a despegar de su cabeza.
En ese momento se le vino a la memoria, un suceso acaecido, cuando era chaval. En la pared que separaba su prado del de al lado, y aquello sí que le puso los pelos como escarpias , recordó cuando una anciana del lugar, que se había trastornado, se suicidó sobre aquella misma pared, intentando cortarse la garganta con una navaja de afeitar.
Aun no se había terminado la pozada, y al volver algo de la claridad de la luna, que permitía ver un poco mejor, se marchó de forma precipitada hacia el prado de “A Veiga” con la idea de vaciar la “Mina” y regar el otro prado que tenia allí.
Bajó por “O Barreiro”, y para llegar antes, cruzó por el monte, hasta llegar al “rouso”.
Cuando llegó a la parte llana, y, a unos cincuenta metros de la mina, oyó un ruido indefinido, mezcla de balbuceos humanos y un chapoteo no identificable por él.
Se quedó casi petrificado en medio del camino sin atreverse a continuar. Reflexionando sobre lo que pasaba. Se armó de valor para continuar pero según decía él mismo “los pies me caminaban hacia atrás”
Entonces descubrió el origen de todo aquello. De la parte baja de la mina emergió una extraña figura humana, envuelta en unas mantas, completamente empapadas y una cara llena de barro y hierbas, que junto con su propia barba y el enmarañado pelo parecía un verdadero “Hecce Homo”.
Una vez pasado el susto, Céfiro, reconoció a José “O Remelón” más conocido como “El Capitán Araña”.
Le ayudó a salir del charco, y le preguntó que hacia allí en aquel momento. El pobre Capitán, le contó que no se había fijado en la mina y que cayó dentro.
Al preguntarle a donde iba de noche, le respondió, que iba a “dar ordenes”.
Caminaron juntos hasta la entrada del pueblo, donde cada uno se dirigió a sus lugares de destino. Céfiro entró en el café de Caxera y el Capitán Araña, siguió su camino con la idea de repartir “ordenes”.
A la mañana siguiente el pueblo se despertó con un revuelo bastante gordo.
Parecía que Basilio, cuando iba a por hierba para las vacas, a su pajar del Souto, se encontró con el cuerpo de una persona muerta dentro del mismo.
La noticia del hombre muerto en el pajar, corrió a la velocidad de la luz, pués una de las cosas que mejor funcionaban en Val de Os Marcos era el Radio Macuto.
Entonces la mayoría de vecinos del pueblo se fueron acercando al pajar de “As Rafaelas”, esperando la llegada del Comandante del puesto de la Guardia Civil, para ver la decisión que iba a tomar. Éste parecía que ya había mandado un guardia a pedirle al Juez, que fuese para hacer el levantamiento del cadáver.
Cuando el Cabo de La Guardia Civil le preguntó a Basilio si conocía al muerto, éste le contestó que no, pués al ir a sacar la hierba se le descolgaron de lo alto las piernas del hombre muerto.
Entonces llegó el Juez, y mientras se informaba de lo que había pasado, de súbito se abrió la puerta del pajar, y ante el espanto y asombro de todos apareció, todavía medio dormido, el inefable Capitán Araña, que al ver allí a los Guardias Civiles les espetó: ¿QUÉ HACEIS AQUÍ?. ¡AHORA MISMO, OS QUIERO VER EN LA FRONTERA!.


Boa historia meu tiu, Biquiños mil para ti!!!
Nane Nane (Comment this)
Ten razón meu primi: vaia personaxes foron a nacer naquelas serras!!!
Nós teremos algo desa xenética inquieta e curiosa?
Seguramente, un deses legados é a cabezonería (digo polo que toca ós Fernández do lado da igrexa)
Bicos gandes
Pala (Comment this)
Ubha cousiña para Pala. Fidou a tempada de caza, e eu seguindo con a miña tónica dos últimos anos, so podo decirche que nesta última, toda a miña cazata foi de unha perdiz, que no me deixará olvidar do seu gusto.
Bicos (Comment this)
Dixome o Teófilo, que levabas 20 perdigochas.¡Carallooo!
Abrazos. (Comment this)
Non deixes de escribir porque a este paso vai ser a unica maneira de ter constancia de que ese Val mais a sua xente existiron de verdai....
Bicos
Nane Nane (Comment this)