SUCEDIÓ ¿O NO?
APOCALIPSIS EN VAL DOS MARCOS
La hora era indefinida. La luz diurna era mortecina, si cualquiera hubiese puesto en duda si era de día, o de noche con luna llena, habría puesto en un brete a quien tuviera que decidir, sobre una cosa o la otra.
Estábamos todos, debajo de la parra, que por un lado se apoyaba en el cementerio, que estaba alrededor de la iglesia, y que la gente llamaba”sagrado”, y por el otro sobre unos postes que casi llegaban al castaño, en el que se solía reunir el concejo.
Tanto el día como las caras de los presentes, tenían un halo extraño, como si se presagiase algún extraño sortilegio.
Lo que estaba claro era que el día no iba a ser normal, mejor dicho, no era normal, nada. Incluso el rostro de las personas que me rodeaban era cambiante. A veces no podía reconocer a nadie, salvo por los atuendos que todo el mundo llevaba, harto raros también, pero cada quien llevaba uno que le diferenciaba de los demás.
De súbito, por la parte de poniente, un ruido estruendoso nos alteró a todos. Salimos de debajo de la parra mirando hacia arriba, y entre las nubes semirasgadas, vimos aparecer unos avoines en formación, eran cazas, que precedían a otros más grandes, y que parecía que se iban a enterrar en la parte mas baja de la zona. El estruendo se trasladó al fondo de la ciudad, la que unos segundos antes solo parecía un pequeño pueblo.
Paro el sonido de aquellos motores, que estaban a punto de dejarnos con los tímpanos destrozados, cuando de la parte baja del pueblo, la ciudad se había convertido de nuevo en pueblo, apareció desplazándose sobre el castaño donde se reunía el concejo, un extraño aparato.
Era cilíndrico, con aleta caudal, flexible, pués esquivaba retorciéndose los obstáculos que se le atravesaban. Se desplazaba igual que una serpiente sobre el agua, pero siempre inclinado hacia arriba, pero sin alejarse del suelo.
Se apoderó el terror de nosotros, pues parecía que nos iba a aplastar, y los avines que al principio nos habían sobrevolado, estaban alejados de aquella cosa.
Cuando llegó a la altura de los castaños de la parte de arriba de la iglesia, aparecieron por el mismo camino que el extraño aparato había seguido, unos raros objetos también desplazándose, sin ruido ni esfuerzo aparente, haciendo giros imposibles, pues parecía que las leyes de la gravedad y de la dinámica no tenían que ver nada con ellos.
Estos aparatos, al llegar a la altura de la iglesia, se introdujeron dentro de la misma por la parte sur, atravesando las paredes sin tirarlas y saliendo por la parte norte, por el tejado. El único rastro que dejaron fue una especie de quemadura, tanto por donde entraron como por donde salieron.
Al terminar se acercaron al primer aparato, dentro del cual se introdujeron, de la misma forma que en la iglesia. A continuación desaparecieron.
Nosotros presos de terror, volvimos a mirarnos unos a otros, y nos acercamos a la puerta del “sagrado” pués alguien nos estaba haciendo señales de que miráramos para la parte interior del mismo.
Había sucedido algo muy extraño; Las plantas de flores que rodeaban las sepulturas habían crecido de forma descomunal, aquellos tallos de margaritas, ahora tenían mas de dos metros, y todas estaban inclinadas unas sobre otras formando círculos.
Al fijarme un poco más sobre el resto del “sagrado”, descubrí mujeres arrodilladas, alrededor de las sepulturas sosteniendo todas algo en sus regazos. Cuando me acerqué descubrí que estaban abrazando a gente, familiares, que llevaban tiempo enterrados.
Ahora estaban vivos, pero no podían moverse, y la mirada la tenía pérdida, aunque sonreían de forma estúpida.
Cuando comencé a conocer a algunos, de repente desperté. Todo había sido un sueño, aunque durante varios días mi realidad se mezclaba con el sueño, y ya no sabía muy bien discernir entre un estado y el otro.
Pasó un tiempo y al final me encontré rodeado de todos aquellos que habían estado conmigo. Ahora no tenían rostro definido, aunque todos llevábamos la misma ropa.
Pantalones blancos, y una chaqueta blanca con los brazos cruzados delante del pecho, que tenían una particularidad: estaba cosido uno al otro y al pecho.
Al final desperté de verdad.


Sempre é agradable oir que alguén lée as ocurrencias que se escriben, e eleva bastante o ego que únha persona experta no mundo das letras te faga unha louvanza. Repito gracias.
Solo pretendo escribir cousas da nosa terra, é a idea que a xente nova coñeza algúns nomes de por alí.
Unha aperta, e besos a tocaia e a SEÑORITA ALICIA. (Comment this)