MESCOLANZAS
SUEÑOS
Aquella colaboración cinematográfica entre Salvador Dalí y Alfred Hitchoch, me había dejado imágenes imborrables, y una inquietud indisimulada.
Después de volver a visionar la obra cinematográfica, al salir del local donde se habia proyectado, solo se veían personas corriendo desesperadas en casi todas direcciones.
Al intentar averiguar el por qué de aquella avalancha de gente corriendo, lo único que conseguí ver fue, que detrás de la multitud venia por las calles de la ciudad, cada vez con más intensidad, una riada que arrastraba prácticamente de todo. Muebles todo tipo y enseres, detrás de todo venían cadáveres flotando sobre aquellas aguas sucias, espumosas, rugientes y que a cada segundo alcanzaban mayor altura sobre la calle.
Yo había conseguido encaramarme en un edificio de varias plantas, pero el agua aquella que arrastraba de todo, ya comenzaba a empujar el mueble al que estaba subido.
De pronto creí escuchar a alguien, comentar, con un tono totalmente natural y tranquilo, “Es el tsunami”.
Desperté, justo en el momento en que iba a ser arrastrado por el agua.
Agradecí el haber despertado de aquel sueño, que era tan real, que una vez fuera de él tenia la duda de si lo había vivido o no.
Se incorporó y se sentó sobre el camastro con jergón de paja y hojas de maíz, sobre el que había dormido, y cogiendo el Cetme, que tenia colgado a los piés del camastro, salió del barracón para ir a efectuar el cambio de guardia.
Cuando se reunió con el resto del pelotón se encontró con que algunos de los compañeros anteriores, no estaban. En su lugar había nuevos chicos uniformados, algunos de los cuales no debían llegar todavía a los dieciséis años. Mal debían andar las cosas para reclutar a imberbes.
Alguien comentó que la guerra se estaba perdiendo, y que, el que llegaran las tropas enemigas y tomaran la posición , era cuestión de horas.
Lo más inquietante era el saber que el enemigo, no dejaba prisioneros detrás de sí. El Gran Dictador, consideraba que dejar prisioneros detrás era un gasto inútil, que estaría mejor invertido en nuevos armamentos.
Sonaron los disparos de una ametralladora, y vió como a su alrededor caían muertos o heridos todos sus compañeros, y él se vió encañonando con su Cetme a otro soldado que a su vez hacia lo mismo con él. Momento este en que despertó de nuevo, cosa que le llevó, a no tener claro cual de los dos sueños eran tales, porque al despertar la identidad volvía a ser la mía.
Entonces me encontré en medio de la selva Venezolana, concretamente en Canaima, estábamos en el río Carrao, afluente del Orinoco, disfrutando de unos días de vacaciones. Siempre es de agradecer que, después de una pesadilla, uno se encuentre relajado. Me pellizqué en un brazo, y clavé la mirada en el suelo contemplando unas hormigas que se afanaban en llevar hojas y hierbas hasta su hormiguero, lo que me afianzó en mi idea de que estaba despierto, Justo hasta el momento en que la avioneta que nos llevaba a visitar El Salto del Ángel, por un fallo humano, inició una caída en picado sobre la selva. No sé que pasó, pués antes de entrar en contacto con la copa de los árboles, desperté en mi cama de Val do Marcos.
Ahora en el momento de escribir esto, ya no quiero averiguar si estoy soñando o estoy despierto. Tal vez todo sea un sueño, y las “Matrioskas” sean reales.


De todos xeitos, penso que eses soños, son reflexos do medo a morrer, debe ser que pensas que xa eres vello, ya o teu inconciente espertate para que non sigas pensando no mesmo...
Un bico e un aperta para cando espertes angustiado!!
MUAKS!!
Nane Nane (Comment this)
No resto tes razón, un corpo cansado durme moi ben, pero a persona sigue soñando, claro que é moi dificil recordalos.
Algún dia referirei algun soño propio.
Bicos. (Comment this)
Bicos
Nane Nane (Comment this)