08/07/2008

¡COMO NEVABA NA TEIXEIRA!

GRANDES NEVADAS.-

 

 Seguramente, la Tierra, llevaba 1949 vueltas alrededor del Sol, después de la Era Cristiana, o quizás menos.

 Lo que recuerdo con claridad, con claridad blanquísima, era un invierno en el que las nevadas se acumulaban unas encima de las otras, casi sin solución de continuidad.

 Aquel año, el invierno en “A Teixeira”, simplemente fue uno mas. Lo que lo diferenciaba de otros tal vez era la costumbre, que durante una semana o semana y media, la climatología había cogido: Nevar durante el día, y brillar la Luna por la noche.

 Ese hábito, seguido por el invierno, tenía una consecuencia bastante perniciosa para los habitantes de un pueblo situado a unos mil cien metros de altura sobre el nivel del mar.

 Por la noche, unas fuertes heladas endurecían la nieve, y al día siguiente la nieve que se acumulaba sobre la endurecida la noche anterior, llevaba a que el espesor fuese cada vez mayor, y que los habitante de “A  Teixeira”, a la hora de transitar por los caminos, diesen casi tantos pasos con los glúteos, como con los piés.

 El personal menudo lo pasábamos de maravilla, pués sin saberlo nosotros, habíamos inventando el patinaje sobre hielo, sin patines.

 Como decía, el invierno de aquel año que no puedo precisar, era de una rigurosidad extrema. En una aldea situada a mas de mil cien metros sobre el nivel del mar, enclavada en una sierra (estribaciones de la Segundera), aislada ya de por sí, en aquella época, con unos días de fuertes nevadas y heladas, no es muy difícil imaginarse a que tipo de aislamiento llegó en las circunstancias descritas.

 Si ya normalmente el médico, residente en Hermisende, a una distancia aproximada de seis kilómetros, solo subía si llevaba una caballería, el cura iba a decir misa cada quince días, (este residía en Castrelos), auque, eso sí, había un puesto de Guardia Civil, que sufría las mismas consecuencias del resto de los vecinos de la zona, que por aquel entonces rondaría los cien habitantes.

 En este invierno, encima de la crudeza climatologica, había caído en la zona una especie de epidemia de una gripe, la cual en una semana se extendió por casi toda la aldea, cebándose sobre la población más longeva. Hay que decir que había gente rondando los cien años.

 Con este cuadro, sin que el médico pudiera subir, sin ningún tipo de medicina, con unas casas mal acondicionadas de las que alguien dijo que hacia más frió dentro que fuera, la catástrofe estaba servida.

 En una semana murieron tres personas, que para más desolación de las familias creyentes, tuvieron que sepultarlas con grandes dificultades a la hora de hacer las cuevas donde enterrarlas, y sin sacerdote.

 Esto tristemente sucedió.

 Uno de aquellos viejecitos, era Don Ángel Gordo el marido de la Señora Orosia, mas conocida como Aurosia, madre de mi tía Petra.

 En la casa de estas personas, aprendí a beber leche recién ordeñada, directamente del cuenco de ordeñar. Cuento esto para que la juventud sepa que la leche la producen las vacas, y no es algo que sale del tetra-brik.

 

Posted by Xabrés da Teixeira at 16:29:52 | Permanent Link | Comments (0) |
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